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PRESENT TRUTH (LA VERDAD PRESENTE), DE OCHO PÁGINAS MV 49

José Bates estaba en el pequeño grupo reunido para una asamblea en la casa de Otis Nichols en Dorchester, Massachusetts, el 18 de noviembre de 1848. Aquí Elena de White recibió una visión en la que Dios indicó claramente que había llegado el tiempo de publicar. Al salir de la visión, ella se dirigió a su esposo y le dijo: MV 49.5

Tengo un mensaje para ti. Debes imprimir un pequeño periódico y repartirlo entre la gente Aunque al principio será pequeño, cuando la gente lo lea te enviará recursos para imprimirlo y tendrá éxito desde el principio. Se me ha mostrado que de este modesto comienzo brotarán raudales de luz que han de circuir el globo (NB, p. 137). MV 49.6

¿Pero cómo podría hacerlo? ¿Dónde podría obtener apoyo financiero y moral? Con todo, Jaime White meditaba en la orden recibida. Se sentía perplejo y tenía grandes dudas. No tenía un centavo. No tenía ingresos fijos. Según él, “quienes contaban con recursos preferían guardárselos” (Ibíd.). MV 50.1

No mucho después de esto, cuando los White estaban en un dilema en cuanto a cómo planear su trabajo para el verano y a Elena le faltaban dos meses para dar a luz a su segundo hijo, recibieron una invitación generosa de parte de algunos amigos. Albert Belden, en Rocky Hill, Connecticut, los instó a ir y a vivir con su familia. MV 50.2

“Consideraremos un privilegio atender todas sus necesidades”, dijo. Con la carta se incluía el dinero para comprar los pasajes. Aceptando esto como una providencia de Dios, Jaime y Elena dejaron al pequeño Henry con los Howland en Topsham, y pronto estaban en camino a Connecticut. Rocky Hill no estaba lejos de Middletown, donde el pequeño Henry había pasado algún tiempo con Clarissa Bonfoey. Elena de White escribió lo siguiente en cuanto a la providen-cia de Dios: MV 50.3

La Hna. Clarisa M. Bonfoey nos propuso vivir con nosotros. Sus padres acababan de morir, y una división de los muebles de la casa le había dado todo lo necesario para empezar un nuevo hogar de una pequeña familia. Ella gozosamente nos permitió el uso de estas cosas, y realizó las tareas de nuestra casa. Ocupamos una parte de la casa del Hno. Belden en Rocky Hill. La Hna. Bonfoey era una preciosa hija de Dios. Tenía una disposición alegre y feliz; nunca estaba triste, y sin embargo no era vana ni frívola (Id., P. 135). MV 50.4

Al establecerse confortablemente con los Belden, Jaime sintió nuevamente la responsabilidad de publicar materiales impresos. Lo abrumaba la necesidad de presentar el mensaje a la gente. Todavía no tenía un centavo, pero recordaba las palabras de la promesa: “Cuando la gente lea, te enviará los medios para imprimir”. MV 50.5

El año anterior, él había ido al campo para segar heno a fin de ganar dinero con el cual vivir y viajar a los congresos sobre el sábado y el santuario. Quizás, pensó él, ahora debería ir nuevamente a trabajar al campo para conseguir dinero con el cual imprimir. Salió en busca de trabajo. Pero Dios tenía otros planes. Elena de White escribió: MV 50.6

Al marchar mi esposo de casa, sentí que me sobrecogía un gran peso, y quedé desvanecida. Oraron por mí y Dios me bendijo, arrebatándome en visión. Vi que el Señor había bendecido y dado fuerzas a mi esposo para trabajar en el campo un año antes; que había empleado provechosamente los recursos obtenidos de su trabajo; que recibiría el ciento por uno en esta vida, y, si era fiel, una copiosa recompensa en el reino de Dios; pero que el Señor no quería ahora darle fuerzas para trabajar en el campo, porque lo tenía destinado a otra labor, y que si se aventuraba a ir al campo, sería derribado por la enfermedad; pero debía escribir, escribir y avanzar por fe (Id., pp. 137-138). MV 50.7