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46—Perseverar en el Señor SE2 425

ME SIENTO AGRADECIDA por el privilegio que representa reunirme con ustedes los que se han congregado aquí en el día de hoy. Siento el ferviente deseo de que cada de uno de ustedes obtenga la victoria en la lucha contra el mal. Durante muchos años he estado empeñada en la salvación de las almas Comencé esta obra a una temprana edad y durante toda mi vida el Señor me ha apoyado al hablar a jóvenes y ancianos de la esperanza que tengo en Cristo. SE2 425.1

Siempre he tenido un especial interés en los jóvenes. Hoy veo ante mí a aquellos que estoy segura Dios podrá utilizar, si dependen completamente de él. Hijitos, si ustedes deciden servir a Dios fervorosamente serán una ayuda para todos aquellos con quienes se relacionen. No hay nada de qué avergonzarse por el hecho de ser cristiano. Considero que es un motivo de honra seguir al Salvador. SE2 425.2

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Comentarios presentados en un almuerzo campestre de la escuela de iglesia del Sanatorio, el 15 de junio de 1913. Manuscrito 16, 1913. Obedeciendo las instrucciones que él ha impartido, es que ustedes han de prepararse para ir a su encuentro cuando él regrese. Si ustedes le piden a Dios que les ayude a vencer todo lo que no sea cristiano en sus vidas, él los preparará para entrar al cielo, donde el pecado no puede entrar. Los que a diario entregan su vida a Jesús y perseveran con el fin de conocerlo, serán grandemente bendecidos. Digan: «Cristo dio su vida por mí y yo debo dar mi vida por él”. Si ustedes se entregan totalmente a él, serán vencedores en la lucha contra del pecado. Si ustedes lo reciben y lo obedecen, el Señor Jesús será el ayudador, el apoyo y la fortaleza de ustedes.

A los de más edad que están presentes deseo recomendarles que sean un ejemplo para los más jóvenes, y que les ayuden a perseverar en la marcha hacia el cielo. Recuerden que sus palabras y hechos tienen una influencia para bien o para mal. Es indigno para un cristiano no hacer todo lo que esté a su alcance con el fin de ayudar a aquellos por los que el Salvador entregó su vida. Cristo murió para que tengamos vida, y nosotros debemos asegurarnos de que estamos tratando de hacer su voluntad. Si lo hacemos seremos aceptados por él. Los ángeles de Dios estarán cerca para ayudarnos, y podremos reconocer la ayuda de un poder superior a nosotros. SE2 426.1

Hace poco he estado meditando en lo que nosotros los mayores, podemos hacer para lograr la mejor impresión en las mentes de los jóvenes. ¿Qué podemos hacer? Estudiemos la Palabra, y si nos es posible hablemos la verdad de la Biblia. Al hacer eso, ustedes encontrarán que sus mentes y corazones se hacen más receptivos. Mientras se esfuerzan por vencer todo aquello que desagrada a Dios, los ángeles del cielo los ayudarán a ejercer la influencia correcta sobre los más jóvenes. Ustedes no serán dejados para que tropiecen en medio de la incertidumbre, sin saber lo que están haciendo. Se les dará poder de lo alto para que ustedes puedan mostrar a los demás que tenemos un Salvador vivo, un Redentor que puede perdonar nuestras transgresiones. SE2 426.2

Ustedes pueden ayudar a los más jóvenes. Ustedes pueden ser una bendición para ellos, incluso para los muy jóvenes. Cuando Cristo venga en las nubes del cielo él dirá: «Ustedes han perseverado con el fin de conocerme. Los reconozco como mis siervos”. Ustedes tendrán luz en el Señor, y la gloria del Señor estará a sus espaldas. SE2 426.3

A esos alumnos les diría: «No piensen que es algo divertido aprovecharse de sus compañeros, o hacer que se descarríen”. Dios desea que ustedes estén constantemente apuntando a blancos cada vez más elevados que les permitirán ayudar a los demás; para ser un ejemplo para quienes los rodean. Al hacer eso, el Señor ciertamente per-mitirá que sus bendiciones descansen sobre ustedes. Pero no hagan las cosas a medias, en sus esfuerzos para servir a Dios. No piensen que no es necesario ser minucioso. Ustedes necesitan ser minuciosos para evitar el mal, incluso la apariencia de mal, desde el más viejo hasta el más joven. Es posible que los jóvenes sean cristianos tan fervientes que a través de ellos el Señor proclame su verdad a aquellos que nunca lo han conocido. SE2 426.4

Yo era muy joven cuando comencé a servir al Señor. Ahora tengo ochenta y cinco años de edad. En mi juventud las aflicciones me golpearon, y durante toda mi vida he sido alguien que ha sufrido mucho. Pero el Señor ha sido mi fortaleza al servirlo, y he podido hablar una y otra vez a grupos de miles de personas. Durante muchos años he estado trabajando activamente, hablando a la gente y redactando las instrucciones que me han sido presentadas. SE2 427.1

En ocasiones la enfermedad me ha afligido y en esos casos he echado mi desvalida alma sobre Jesús diciendo: «Señor, tú sabes que te he escogido como mi Redentor. Te pido que me des no solamente fuerzas espirituales sino fortaleza física, para perseverar en tu conocimiento”. Y el Señor no me ha olvidado. Siempre ha sido mi Ayudador, y siempre será el de ustedes, si confían en él. SE2 427.2

Debido a mi gran deseo de trabajar por la salvación de las almas, es que no me rindo ante las dolencias. He decidido que mientras el Señor me dé vida, proclamaré el mensaje de advertencia al mundo. Deseo que mi Dios alcance a muchos antes de que concluyan mis labores. SE2 427.3

Espero enfrentar pruebas, pero no tengo ni el más mínimo temor de ellas. El Señor sabe lo que puedo soportar, y él me dará la fortaleza para perseverar. Él me sostendrá en mi debilidad, permitiéndome continuar adelante, reconociendo que su regreso es tan cierto como el alba. SE2 427.4

Alumnos, decídanse a perseverar en el conocimiento del Señor. Recuerden que los ángeles los acompañan y observan todos los esfuerzos de ustedes en contra del mal. Los ángeles entienden todas las dificultades de ustedes; y si humildemente ustedes abandonan sus propios caminos para seguir el de Cristo, tomando gozosamente su yugo; encontrarán que él a diario les concederá fortaleza para vencer. SE2 427.5

Al verlos a ustedes aquí se me ocurre decir: «¿Nos encontraremos en el reino de los cielos?». ¡Qué gran encuentro será ese, cuando todos sus redimidos lleguen al hogar; salvados, eternamente salvados! Ellos han peleado la buena batalla. Se han esforzado en la batalla para llegar a las puertas. Han hecho todo lo que está su alcance con el fin de ayudar a los demás para que sigan las pisadas de el Salvador. SE2 427.6

Yo sé que muchos aquí están tratando de vencer mediante la sangre del Cordero y la Palabra de su testimonio. Deseo decirles: «Jesús los ama a cada uno de ustedes”. Él murió para que tú y yo podamos estar entre aquellos que llevan la corona de vida. Él desea que desde el más viejo hasta al más joven, coloquen sus energías de su lado, ya que desea la ayuda de ustedes. SE2 428.1

Mi oración es que aquellos que hoy me han escuchado, se apropien de la esperanza colocada ante ustedes en el evangelio. Oro para que en el gran día de Cristo que se aproxima, sus voces contribuyan a magnificar el canto de esperanza y triunfo que será elevado por los vencedores. Les ruego, queridos jóvenes, que se aferren a Jesucristo. Él murió en la cruz del Calvario por ti y por mí, y en su fortaleza podemos vencer. SE2 428.2

Perseveren en el conocimiento del Señor. Si ustedes hacen eso, ganarán almas para Cristo. No solamente salvarán su propia alma: el poder que convierte el alma de ustedes les permitirá sentar un ejemplo que ganará a otros para Cristo. Los niños mayores puede ser un ejemplo para los más jóvenes, dirigiéndolos, guiándolos, y hablándoles palabras en sazón. De esa forma pueden ser colaboradores de Dios. SE2 428.3

Deseo decirles a esos chicos: «“Por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos”, podrán vencer el mal: los malos pensamientos y los malos deseos. No podemos aceptar el pecado. Su costo es demasiado elevado». SE2 428.4

¡Que el Señor los bendiga a todos! Pensaremos en ustedes y oraremos por ustedes. Me gustaría elevar una oración ahora. SE2 428.5

[Orando:] «Padre celestial, acudimos a ti según somos, necesitados y desvalidos. Te pedimos Señor que las pocas palabras que hemos hablado aquí hoy puedan guiar a aquellos que las han escuchado para que procuren de todo corazón el triunfo “por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos”. Señor, obra mediante tu Espíritu y permite que la luz de la verdad brille en los corazones de todos, para que las almas se vuelvan a ti, se arrepientan y sean convertidas; para que podamos encontrarlas en el reino de gloria. Amén”. SE2 428.6