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Elena De White: Mujer De Visión

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    ELENA DE WHITE PRUEBA LA DIETA SIN CARNE

    En la visión en Otsego, Michigan, Elena de White recibió luz sobre cambios importantes que mejorarían su salud. Se le mostró el contraste entre la raza humana hoy y Adán y Eva en el Edén. Nuestros primeros padres tenían una magnífica estatura, y eran perfectos en simetría y belleza, sin pecado y con perfecta salud. “Pregunté —dijo ella— la causa de esta asombrosa degeneración, y se me señaló al Edén” (Id., p. 120). Fue la desobediencia de nuestros primeros padres, que condujo a deseos intemperantes y a la violación de las leyes de la salud, lo que los había llevado a la degeneración y la enfermedad. Ella pidió que se efectuara una reforma en los hábitos alimentarios; ésta incluía la eliminación de la carne de la dieta. Se refirió a los riesgos de contraer enfermedades debido a la frecuencia creciente de las enfermedades entre los animales.MV 121.7

    Por años he pensado que dependía de una dieta con carne para tener fuerzas. Hasta hace unos pocos meses he comido tres veces por día. Me ha sido muy difícil subsistir de una comida a otra sin sufrir de debilidad en el estómago y una sensación de vértigo en la cabeza... El consumo de carne me quitaba por el momento esa sensación de debilidad. Por lo tanto, llegué a la conclusión de que en mi caso la carne era indispensable.MV 122.1

    Pero desde que el Señor me presentó, en junio de 1863, el tema del consumo de carne en relación con la salud, he dejado el uso de la carne. Por un tiempo fue más bien difícil sentir deseo de comer pan, por el cual, anteriormente había tenido poca inclinación. Pero al perseverar, he podido hacerlo. Durante casi un año he vivido sin carne. Durante casi seis meses la mayor parte del pan que ha estado sobre nuestra mesa ha sido bizcochos sin levadura, hechos de harina de trigo no cernida y agua, y muy poco de sal. Usamos frutas y verduras abundantemente. Durante ocho meses he vivido con dos comidas por día. Por más de un año me he dedicado a escribir la mayor parte del tiempo. Por ocho meses he estado limitada estrictamente a escribir. Mi cerebro se ha visto exigido constantemente, y he tenido muy poco ejercicio. Sin embargo, mi salud nunca ha sido mejor que durante los últimos seis meses (Id., pp. 153154).MV 122.2

    En un mensaje dado en Battle Creek el 6 de mayo de 1869, Elena de White describió más ampliamente sus experiencias como una reformadora de la salud:MV 122.3

    Sufría intensa hambre. Era una gran comedora de carne. Pero cuando me sentía desfalleciente, cruzaba los brazos sobre mi estómago y decía: “No probaré un bocado. Comeré comida sencilla, o no comeré nada”. El pan me desagradaba. Raras veces podía comer un pedazo tan grande como un dólar. Podía simpatizar muy bien con algunas cosas de la reforma pro salud, pero cuando llegaba a la cuestión del pan, estaba particularmente en contra de ello.MV 122.4

    Cuando hice estos cambios, tuve que pelear una batalla especial. Las primeras dos o tres comidas, no podía comer. Le dije a mi estómago: “Puedes esperar hasta que puedas comer pan”. Poco después pude comer pan, y también pan de trigo integral. Antes no podía comer esto; pero ahora tiene buen sabor, y no he perdido el apetito (2T, pp. 371-372).MV 122.5

    Ella continuó:MV 123.1

    He renunciado a estas cosas [carne, mantequilla y tres comidas] por principio. He asumido mi posición sobre la reforma pro salud por principio. Y desde ese momento, hermanos, ustedes no me han oído proponer un punto de vista extremo sobre la reforma pro salud del que haya tenido que retractarme...MV 123.2

    No considero una gran privación suspender el uso de aquellas cosas que dejan un mal olor en el aliento y un mal gusto en la boca.MV 123.3

    ¿Es acaso abnegación dejar estas cosas y ponerse en una condición en la que todo es tan dulce como la miel; en la que no queda ningún mal gusto en la boca ni una sensación de debilidad en el estómago? Esto es lo que yo acostumbraba tener gran parte del tiempo. Vez tras vez me he desmayado con mi niño en brazos.MV 123.4

    Ahora no tengo nada de eso, ¿y consideraré esto una privación cuando puedo estar de pie delante de ustedes como lo hago en este día? No hay una mujer en cien que pueda sobrellevar la cantidad de trabajo que yo hago. He avanzado en base a principios, no por impulso. He avanzado porque creí que el Cielo aprobaría el curso de acción que yo estaba escogiendo para colocarme en la condición de salud más óptima, a fin de que pudiera glorificar a Dios en mi cuerpo y espíritu, los cuales son suyos (Id., p.372).MV 123.5

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