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Sermones Escogidos Tomo 2

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    21—Preparar el corazón para recibir el Espíritu Santo

    (Mientras la hermana White hablaba, su interés pasó de aquella sencilla reunión al Congreso de la Asociación General que habría de comenzar unos pocos días después, el 2 de abril.)

    CÓMO ME GUSTARÍA QUE en esta reunión tomáramos la decisión de entrar en una relación apropiada con Dios. Podríamos tener grandes ambiciones, cualquier ambición razonable; podríamos realizar cualquier actividad que sea necesaria. Ahora bien, a me-nos que estemos cerca del nuestro Salvador; a menos que su gracia y poder sean con nosotros en forma individual, con toda seguridad saldremos de este lugar con la certeza de que no hemos disfrutado de una reunión verdaderamente inspiradora. Nos toca decidir de manera individual qué ha de representar para nosotros la presente reunión. Desde la última vez que nos reunimos como Asociación General, todos hemos estado ocupados en crear nuestraSE2 195.1

    _______________

    Charla presentada en una reunión de dirigentes de publicaciones en Battle Creek, Michigan, el 28 de marzo de 1901. Manuscrito 29, 1901. hoja de vida y durante esta reunión continuaremos haciendo lo mismo. Cada vez que nos reunimos los ángeles de Dios están presentes, asimismo los ángeles malos también están aquí.

    Si hemos descuidado nuestros deberes, si hemos llegado a esta reunión sin estar preparados para encontrarnos con Dios, sin estar preparados para adorarlo en espíritu y en verdad y en hermosura de santidad; entonces, ahora al mismo inicio de la reunión, humillemos nuestros corazones ante Dios y depongamos todo aquello que se interpone entre nuestras almas y él.SE2 196.1

    Mientras regresaba de Australia, durante las largas semanas que pasé en el mar, disfruté de varias experiencias hermosas. Algunas cosas, de las que les hablaré más tarde, se me presentaron con claridad. Se me dijo: «No entren en controversias. No se enfrenten en contiendas que puedan desviar sus pensamientos de Dios. Tengo un mensaje que debes llevar, y ese mensaje se dirige al pueblo, no te corresponde hacer que ellos lo crean. Esa no es tu tarea. Debes ocuparte directamente en la tarea que te he encomendado. Te fortaleceré para que la cumplas”.SE2 196.2

    Durante mi regreso me preguntaba cómo soportaría el viaje mi salud. Los pasajeros fumaban y bebían sin parar. Noche tras noche bailaban hasta las doce en el piso que estaba por encima del mío. La respuesta que daban a mi pedido de que se tranquilizaran era: «¡Que la señora White se vaya a otra parte!». Yo intenté «irme a otra parte». Me pasé al piso de segunda clase, pero allí encontré más gente fumando, bebiendo y haciendo ruido. Para mí no había «otra parte”. Unos días antes de que llegáramos al puerto, Willie vino y me dijo:SE2 196.3

    —Se acerca la última noche del viaje cuando va a haber más algarabía que nunca; así que estoy orando para que haga mal tiempo.SE2 196.4

    —Yo también —le respondí.SE2 196.5

    La noche antes de que los pasajeros celebraran su fiesta, entré a una pequeña sala y me acosté. Me quedé dormida, pero me despertó una voz que me hablaba. Tan pronto desperté supe lo que eso significaba porque la habitación se llenó de una delicada fragancia, como de hermosas flores. Me dormí de nuevo, pero fui despertada otra vez de la misma forma. Luego me fueron dirigidas unas palabras, asegurándome que el Señor me protegería; que él tenía una tarea que yo debía realizar. Se me ofreció consuelo, ánimo y dirección, y fui grandemente bendecida. Confié en ese momento que no tendría que quejarme más respecto al ruido y al humo de los fumadores.SE2 196.6

    Y he aquí que al otro día estalló una tormenta que no cesó hasta que nos acercamos al puerto. Los pasajeros, en vez de bailar y cantar permanecían acostados en sus literas. El barco se movía cabeceando tremendamente; así que me quedé en el camarote todo el día, sin atreverme siquiera a darme vuelta para no marearme.SE2 197.1

    Me sentí agradecida por aquella tormenta. Duró lo suficiente como para evitar cualquier alboroto. Y precisamente antes de entrar al puerto, el tiempo aclaró y el mar se aquietó como había estado durante todo el viaje.SE2 197.2

    Deseo de todo corazón que esta sea una reunión presidida por Dios. Este es un momento importante, una ocasión muy importante. Hay una gran obra que realizar. Ahora bien, depende de cada uno de nosotros que la reunión sea exitosa. Podemos tener una atmósfera celestial aquí, durante la reunión, podemos creamos un cielo o un infierno, según lo decidamos.SE2 197.3

    Me ha sido mostrado que esta época del año no es la adecuada para celebrar el Congreso de la Asociación General. La naturaleza toda está seca y marchita. Dios desea que cuando su pueblo se reúna para celebrar actividades espirituales, que todos abriguemos los mejores y más elevados pensamientos. Él desea que todos nos encontremos en buenas condiciones físicas y mentales. Se debería escoger la mejor época del año para una reunión de este tipo.SE2 197.4

    Hay que realizar planes para el avance de la obra de Dios, y si hubo un tiempo en el que el pueblo de Dios debería cuidar estrictamente su alimentación, es el actual. Esto lo voy a decir prácticamente cada vez que les hable, así que comienzo a hacerlo ahora. Cuando se sienten a la hora de las comidas no ingieran media docena de productos diferentes. Tan solo coman dos o tres tipos. Si aún no han aprendido a ser reformadores de la salud —y hay algunos que se han interpuesto en el camino de la reforma prosalud—, ya va siendo hora de que aprendan. Ya va siendo hora de que entiendan lo que significa la reforma a favor de la salud.SE2 197.5

    Muchos han perdido su discernimiento espiritual al convertir su estómago en un ídolo. El pobre estómago no se preocupa por ser idolatrado de esa forma. Desea una oportunidad para realizar su trabajo en la forma tan estupenda que Dios ha establecido. Cumplirá correctamente con sus funciones si se actúa racionalmente. La comida que se lleva al estómago debería ser capaz de promover la salud, la inteligencia y la espiritualidad. Los dispépticos tienen una religión dispéptica. Los que sobrecargan el estómago, y luego acuden a una reunion sin haber hecho nada de ejercicio, encontrarán que no pueden mantenerse despiertos. Debido a la situación de su estómago, muchos se colocan en el bando negativo cuando deberían estar en el positivo. Muchas reuniones se ven a menudo entorpecidas por acuerdos que jamás deberían haber visto la luz del día, y que fueron motivados por la dispepsia.SE2 197.6

    Dios desea que lo adoremos en santidad, glorificando su nombre. Él desea que recuerden que al comer deben seleccionar alimentos que los ayuden a servirlo. Aunque haya una amplia variedad de productos ante ustedes, no coman de todos los diferentes platos y luego acudan a una reunión con un estómago sobrecargado, sin estar preparados para tomar las decisiones apropiadas, sin estar preparados para que su maquinaria mental sea dirigida por el Espíritu de Dios.SE2 198.1

    Si ustedes no están aprendiendo a negarse y a sacrificarse para cuidar de la maquinaria humana, no estarán siguiendo a Cristo, sino a otro líder.SE2 198.2

    En esta reunión se deben tomar acuerdos de gran trascendencia, así que Dios desea que cada uno de nosotros esté en una relación correcta con él. Dios desea que oremos muchísimo más y que hablemos muchísimo menos, que mantengamos abiertas las ventanas del alma que dan al cielo. El pórtico de entrada al cielo está bañado por la luz de la gloria de Dios y él permitirá que esa luz brille en el corazón de todo aquel que esta reunión se mantenga en una correcta relación con él.SE2 198.3

    Algunos han dicho que pensaban que en esta reunión deberían dedicarse algunos días para orar a Dios pidiendo el Espíritu Santo, como en el día de Pentecostés. Deseo decirles que los asuntos que deben ser discutidos en esta reunión son tanto una parte del servicio a Dios como lo es la oración. Una reunión de cariz administrativo debe estar tanto bajo la dirección del Espíritu como la reunión de oración. Existe un peligro de que adoptemos una religión emocional y compulsiva. Ojalá que los acuerdos aprobados en esta reunión se destaquen por su carácter sagrado, al punto de que la hueste celestial pueda sancionarlos. Debemos cuidar como muy sagrados los aspectos de gestión de nuestra obra. Todos los aspectos financieros debatidos aquí deben estar de acuerdo con los principios del cielo.SE2 198.4

    Dios desea infundir en ustedes el Espíritu Santo, y Cristo morar en el corazón. Él desea que ustedes, al inicio de este congreso, dejen a un lado toda controversia, contienda, disensión, murmuración que ustedes han estado practicando. Lo que necesitamos es mucho más de Cristo y nada del yo. El Salvador dice: «Separados de mí nada podéis hacer”.SE2 198.5

    No tenía planes de pronunciar estas palabras hoy, pero creo que es tiempo de que busquemos al Señor con más fervor. Para mí de madrugada es el tiempo más precioso para tener comunión con el Señor. Le suplico que me ayude, y siento —no, no confío en los sentimientos—; sé que me responderá. Confío en la Palabra del Dios vivo, dependo de ella en todo momento.SE2 199.1

    Hemos llegado a un punto en el que Dios obrará a favor de su pueblo. Él desea que un pueblo modélico, distinto de los demás pueblos del planeta. El Señor espera que nos mantengamos en terreno ventajoso, porque él dio su vida para que ahí sea donde permanezcamos. No defrauden al Señor.SE2 199.2

    Recuerden que ustedes son los que determinarán qué tipo de asamblea será esta. Ustedes pueden disfrutar del cielo tanto al entrar como al salir. Pero para que esto sea así, el yo debe diluirse en Cristo. Debemos comer del pan del cielo. Esto equivale a ingerir a diario de las hojas del árbol de vida, que restablecerán en nosotros la imagen moral de Dios. Esa imagen ha sido desfigurada, pero puede ser restaurada al comer del pan de vida.SE2 199.3

    Mi oración es que esta ocasión pueda ser realmente una crisis en nuestra obra, cuando demos un paso sobre el abismo y nos aferremos de la fortaleza divina. Él dice: «¿O se acogerá alguien a mi amparo? ¡Que haga conmigo paz!, ¡sí, que haga la paz conmigo!» [Isa. 27: 5].SE2 199.4

    En lugar de cada cual vaya a su habitación, como se acostumbraba cuando estuve aquí hace diez años, para hablar de dificultades, alejando al Espíritu Santo, hablemos con Dios, y él será con nosotros. Oigan lo que el Espíritu dice a las iglesias. Yo sé que Dios desea que ustedes tengan algo que decir a las iglesias, y lo que ustedes digan debe ser como manzanas de oro con figuras de plata. No se debe hablar de trivialidades. Tenemos un tesoro celestial, porque cuando Dios le entregó a Cristo a nuestro mundo, él nos dio todo el cielo. Si es que ustedes no obtienen del cielo poder, gracia y tesoros de verdad para dar a la gente; entonces, por amor a Cristo, interrumpan su labor hasta que reconozcan la importancia de una íntima comunión con Dios.SE2 199.5

    Lo que necesitamos es ser elevados, santificados y purificados. Entonces la justicia de Cristo irá delante de nosotros y la gloria de Dios será nuestra retaguardia. Pongámonos en contacto directo con Dios para que veamos con mayor claridad su pureza y santidad, y ascendamos a mayores alturas en cada reunión.SE2 199.6

    Algunos de ustedes, aunque ya son adultos, conservan ideas y actitudes infantiles. ¿No depondrán todas las niñerías para obtener la gracia de Dios? Apropiémonos de los inmensos y ricos tesoros que Dios tiene para nosotros. Él está dispuesto a hacer grandes cosas por nosotros; pero llevamos una carga tan grande de deformidades que no tenemos espacio para el Salvador. Dios no puede reinar en el corazón ya que allí no hay lugar para él. Concédanle un lugar.SE2 200.1

    El Señor está llamando a la puerta de sus corazones. Abran la puerta y déjenlo entrar. Vacíen el corazón de todo egoísmo, viviendo en forma correcta, comiendo en forma correcta, pensando en forma correcta. Entronicen al Salvador en el corazón. Cristo abraza la raza humana con su inmenso brazo humano; mientras que con su brazo divino se aferra del trono del Infinito. Tengo hambre del Espíritu de Dios. ¿La tienen ustedes hermanos? Mi alma lo anhela. Que el Señor nos ayude a caminar hacia el cielo.SE2 200.2

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