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El Ministerio Pastoral

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    Lo positivo

    Mostremos que tenemos una esperanza viva—He sido dirigida por el Espíritu de Dios a las muchas palabras de aliento que nos han sido dadas en los Salmos. Si más de nuestros ministros sintieran el mismo anhelo que Dios siente por las almas, su pueblo se acogería a estas palabras de ánimo, y el agradecimiento y la alabanza brotarían de los labios humanos. Animo y esperanza llegarían a muchas almas que ahora están tristes y desanimadas. Si nuestra gente se diera cuenta de las posibilidades que hay de tener más fe y de orar más, habría un decidido cambio en nuestras iglesias. Aquellos que ahora están deprimidos y preocupados, serían levantados de su desánimo y se regocijarían en el Señor. Hermanos y hermanas, mostremos que tenemos una esperanza viva, que nuestro servicio es un servicio vivo.—(Australasian) Union Conference Record, 29 de abril de 1907.MPa 225.2

    Ruegue por el calor del amor de Cristo—Los pastores demasiado a menudo desempeñan el papel de críticos, mostrando su capacidad y su agudeza para la polémica. Pasa un sábado tras otro y apenas se hace una impresión de la gracia de Cristo en los corazones y las mentes de los oyentes. Así el ministerio llega a ser considerado como algo sin importancia. Todo el cielo está trabajando por la salvación de los pecadores; y cuando el más pobre de la familia humana acude arrepentido a su Padre, como el hijo pródigo, hay gozo en la hueste celestial. Hay calor y cortesía y amor en el cielo. Acudan los pastores a Dios en oración, confesando sus pecados, y con toda la sencillez de un niñito pidan las bendiciones que necesitan. Rogad por el calor del amor de Cristo, y entonces colocadlo en vuestros discursos, y que nadie tenga ocasión de salir y decir que las doctrinas que creéis os incapacitan para expresar simpatía por la humanidad que sufre, que tenéis una religión sin amor.—Testimonios para los Ministros, 153, 154.MPa 225.3

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