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Clases de Biblia MM 91

Profesores fieles deben encargarse de las clases bíblicas; profesores que se esfuercen por hacer comprender sus lecciones a los estudiantes, no porque les expliquen todo, sino porque les exijan que expliquen claramente cada pasaje que lean. Recuerden estos profesores que poco bien se logra recorriendo superficialmente la Palabra. Para comprenderla, se necesita investigación reflexiva y estudio fervoroso y asiduo. MM 91.1

Cristo, el gran Médico misionero, vino a este mundo haciendo un sacrificio infinito, a fin de enseñar a hombres y mujeres las lecciones que habilitan para conocer correctamente a Dios. Él vivió una vida perfecta, dando un ejemplo que todos pueden seguir con seguridad. Estudien nuestros alumnos de medicina las lecciones que Cristo ha dado. Es esencial que las comprendan claramente. Sería un terrible error de su parte descuidar el estudio de la Palabra de Dios por un estudio de teorías equivocadas, que desvían las mentes de las palabras de Cristo a las falacias de la producción humana. Dios quiere que todos los que profesen ser médicos misioneros evangélicos aprendan diligentemente las lecciones del gran Maestro. Deben hacerlo si quieren hallar descanso y paz. Aprendiendo de Cristo, su corazón se llenará de la paz que sólo él puede dar. MM 91.2

Haced de la Biblia vuestra consejera. Vuestro conocimiento de ella crecerá rápidamente si mantenéis vuestras mentes libres de la escoria del mundo. Cuanto más estudiéis la Biblia, más profundo será vuestro conocimiento de Dios. Las verdades de su Palabra quedarán escritas en vuestra alma, y harán una impresión imborrable. MM 91.3

Dios me ha estado presentando estas cosas durante muchos años. En nuestras escuelas destinadas a preparar médicos misioneros necesitamos hombres que tengan un conocimiento profundo de las Escrituras, hombres que puedan enseñar estas lecciones a otros con claridad y sencillez, como Cristo enseñó a sus discípulos lo que él consideraba más esencial. MM 92.1

Y el conocimiento necesario será dado a todos los que vengan a Cristo, recibiendo y practicando sus enseñanzas, haciendo de su Palabra una parte de su vida. El Espíritu Santo enseña al estudiante de las Escrituras a juzgar todas las cosas por la norma de la rectitud, la verdad y la justicia. La revelación divina le proporciona el conocimiento que necesita. Los que se colocan bajo la instrucción del gran Médico misionero, para ser colaboradores con él, tendrán un conocimiento que el mundo, con todas sus tradiciones, no puede suministrar.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos, 459-468. MM 92.2

EL DESARROLLO DE LA EXPERIENCIA MM 92.3