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Mensajera del Señor

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    Tacto

    Mary y John Loughborough eran amigos cercanos de los White y ambas familias estaban enteramente consagradas a la misión adventista. Ambas habían sufrido la pérdida de un hijo en los primeros años de la década de 1860. Las dos jóvenes madres a menudo intercambiaban pensamientos y sentimientos. En junio de 1861, Mary (entre los veinte y treinta años) le escribió a Elena (ahora de 33 años), preguntándole su opinión en cuanto a la última moda: el uso de miriñaques [faldas con aros]. Después de compartir su consejo, Elena aprovechó la oportunidad para decir algo que no es fácil de decir: “Querida Mary, que tu influencia hable para Dios. Debes tomar la decisión de ejercer una influencia sobre otros que los eleve en su espiritualidad...MDS 89.9

    “Y Mary, tenme un poco de paciencia respecto a este asunto. Gon bondad fraternal y maternal deseo advertirte afectuosamente sobre otro punto. He notado a menudo que tú, delante de otras personas, le hablas a John en una manera dictatorial; el tono de tu voz suena impaciente. Mary, otros notan esto y me han hablado al respecto. Esto daña tu influencia...MDS 90.1

    “He dicho sobre este asunto quizás más de lo necesario. Por favor, vigila esto. No te estoy reprendiendo, recuerda, sino meramente advirtiéndote. Nunca le hables a John como si él fuese un niño. Tenlo en reverencia y otros lo tendrán en alta estima, Mary, y tú elevarás a otros.MDS 90.2

    “Procura tener una disposición espiritual. Estamos trabajando para la eternidad. Mary, sé un ejemplo. Te amamos como a uno de nuestros hijos, y deseo tanto que tú y John puedan prosperar... Por favor, Mary, escríbeme en forma detallada. Cuéntame tus alegrías, pruebas, chascos, etc. Con mucho amor, Elena G. de White”. 50Bio., t. 1, pp. 468-469.MDS 90.3

    Observamos un hermoso ejemplo del tacto paciente de la Sra .White mientras cuidaba a su esposo en el norte de Michigan en 1866/ 1867. Jaime se hallaba en un estado de profunda depresión tras sufrir un serio agotamiento nervioso debido a exceso de trabajo. Sentía que no tenía futuro. Elena, contrariamente a las opiniones de todos los demás, incluyendo los médicos, creía que la confianza en Dios, el ejercicio y una dieta apropiada le ofrecerían a su esposo su mejor posibilidad de recuperación. Cada día realizaban una larga caminata hasta que llegaron las primeras nieves del invierno. ¡Jaime usó los copos de nieve como una excusa para dejar de caminar!MDS 90.4

    No por mucho tiempo. Elena se dirigió al Hno. Root, con quien estaban parando, y le pidió que le prestase un par extra de botas. Entonces caminó penosamente algo más de un tercio de kilómetro (un cuarto de milla) en la nieve profunda. Al regresar le pidió a su esposo que efectuasen su caminata habitual. El replicó que nadie podría caminar con ese clima.MDS 90.5

    “Oh, sí, tú puedes —contestó Elena—. Con toda seguridad que puedes pisar en mis huellas”.MDS 90.6

    Jaime, un hombre que tenía gran respeto por las mujeres, vio sus huellas, y esa mañana “realizó su caminata habitual”. 51Id., t. 2, p. 161.MDS 90.7

    Elena de White percibió que su esposo también necesitaba ejercitar su cerebro. Pero él no quería hablar a nadie fuera de la casa. De modo que ella ideó un plan lleno de tacto. Cuando llegaba una visita con preguntas difíciles, ella la invitaba rápidamente a pasar antes de que Jaime pudiera excusarse. Entonces decía: “Esposo, aquí está un hermano que ha venido para plantear una pregunta, y como tú puedes contestarla mucho mejor que yo, lo he traído para que te vea”.MDS 90.8

    Jaime permanecía en el cuarto el tiempo suficiente para contestar la pregunta. Tales estratagemas mantenían activa su mente y él mejoró lentamente. Cuando se requirió liderazgo espiritual especial en Wright, Michigan, la iglesia local de los White, Elena proveyó mucho consejo, pero “fue cuidadosa de asegurarse de que su esposo tomara la iniciativa”. 52Id., pp. 162, 165.MDS 90.9

    Más adelante, en 1867, la familia White se trasladó a su granja en Greenville, Michigan, nuevamente para ayudar a Jaime a recuperar su salud. Al preparar su huerta, la Sra. White le pidió al joven Willie que comprase tres azadas y tres rastrillos. Jaime se resistió a usar su rastrillo y azada, pero ella tomó sus herramientas y comenzó a trabajar, ampollándose las manos. Jaime la siguió a regañadientes, en forma mecánica. Pero pronto estaba atando los caballos al carro y comprando materiales para la casa. Dijo que estaba comenzando a dormir bien por la noche y a despertarse renovado cada mañana. La planificación, perseverancia y tacto de la fiel esposa estaban dando resultado, aunque lentamente.MDS 90.10

    Cuando llegó julio, el heno estaba listo para ser cortado. Jaime hizo arreglos con los vecinos para que cortasen el heno, esperando que viniesen más tarde a fin de hacinarlo para el invierno. Pero su esposa tenía un plan me jor. Fue a esos mismos vecinos y les dijo que se excusasen de hacer lo solicitado, a lo cual primero se resistieron.MDS 90.11

    Cuando Jaime llamó en busca de ayuda, todos los vecinos se excusaron diciendo que estaban demasiado ocupados. Jaime se sintió muy chasqueado, pero Elena, con optimismo típico, sugirió que ella y Willie rastrillarían el heno y lo echarían en el carro si Jaime lo acomodaba y conducía los caballos. ¿Pero cómo construirían el almiar?MDS 91.1

    Los vecinos se asombraron al ver a esta pequeña mujer de 1,55 m (cinco pies y dos pulgadas) pisando el heno y armando el almiar mientras su esposo echaba el heno desde el carro.MDS 91.2

    ¿Qué estaba sucediendo con Jaime? El informó a los lectores de la Review. “He trabajado de seis a doce horas cada día, y disfrutado de un sueño bendecido de seis a nueve horas por noche... Mi trabajo ha sido trabajar con el heno, arar, nivelar la tierra alrededor de la casa, limpiar con la azada e instalar las alfombras”. 53Id., pp. 188-189. El tacto y el espíritu valiente y resuelto de Elena estimularon a Jaime para que recuperase la salud.MDS 91.3

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