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Mensajera del Señor

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    Curaciones dramáticas

    Elena y Jaime White participaron en muchas curaciones dramáticas dentro de su propia familia. Pero ellos no consideraron el uso de remedios naturales como una indicación de falta de fe. Desde sus primeros años hasta el fin de sus días, la Sra. White advirtió claramente contra el fanatismo: “Creemos en la oración de le; pero algunos se han ido a los extremos en este asunto... Algunos han adoptado el firme punto de vista de que era un error usar remedios sencillos. Nosotros nunca hemos asumido esa posición, sino que nos hemos opuesto a ella. Creemos que es perfectamente correcto usar los remedios que Dios ha colocado a nuestro alcance, y si éstos fracasan, acudimos al gran Médico, y en algunos casos el consejo de un médico terrenal es muy necesario. Siempre hemos sostenido esta posición”. 23Spiritual Gifts, t. 2, p. 135 (1860). En El ministerio de curación (1905), Elena de White escribió: ”Los que buscan la salud por medio de la oración no deben dejar de hacer uso de los remedios puestos a su alcance. Hacer uso de los agentes curativos que Dios ha suministrado para aliviar el dolor y para ayudar a la naturaleza en su obra restauradora no es negar nuestra fe”.—Pág. 177.MDS 280.1

    En 1854 ella visitó a un “famoso médico en Rochester” por una inflamación dolorosa en el párpado del ojo izquierdo que fue diagnosticada como cáncer. ¡Pero el médico le dijo que moriría de apoplejía antes de que el cáncer la matase! Aproximadamente un mes más tarde, después de mucha confianza en Dios y oración, ella se vio sanada repentinamente tanto del párpado canceroso como de la condición opresiva del corazón que le hacía dificultosa la respiración. 24Bio., t. 1, p. 292. Algunas personas se sienten confundidas por una declaración que Elena de White hizo en un pliego suelto (una publicación de una hoja) el 31 de enero de 1849, que decía: “Si alguno entre nosotros está enfermo, no deshonremos a Dios dirigiéndonos a médicos terrenales, sitio dirijámonos al Dios de Israel. Si seguimos sus instrucciones (Sant. 5:14-15) el enfermo será sanado”. Este pliego suelto fue editado y reproducido en Experience and Views y nuevamente enEarly Writings, pp. 56-58. Esta referencia particular a los médicos fue una de las oraciones eliminadas en impresiones posteriores [y tampoco está en la traducción al español, Primeros escritos]. Elena de White a menudo editaba su propio material, en algunas ocasiones varias veces, antes de la publicación y de las reimpresiones. Cualquier autor juicioso hace lo mismo para lograr una comunicación más clara y evitar malos entendidos. Cuando llegó el tiempo para que este material se volviese a publicar, la Sra. White pudo ver cómo [este pasaje] podría ser mal entendido en vista de su propia práctica de consultar a los médicos cuando parecía apropiado. Al pensar en el conocimiento médico limitado de mediados del siglo XIX, podemos comprender bien que estuviese de acuerdo con la evaluación que hizo Oliver Wendell de la medicina contemporánea (ver p. 279) cuando ella escribió a comienzos de la década de 1860: “Se me mostró que el consumo de drogas había causado más muertes que todas las otras causas combinadas. Si hubiese en el país un médico en lugar de miles, se prevendría una gran cantidad de mortalidad prematura”.—Spiritual Gifts, t. 4, p. 133. Pero había algo más detrás de esa declaración de 1849. A fines de la década de 1840 los adventistas experimentaban muchas curaciones divinas dramáticas (ver Notas biográficas de Elena G. de White, pp. 131-136, y Bio., t.1, pp. 88-89, 115,158-159,232, 371) de enfermedades que a menudo desafiaban el conocimiento médico de ese tiempo. Se aferraban a Santiago 5:14-15 y vez tras vez se regocijaban con el cumplimiento de la promesa. Vieron a demasiados de sus contemporáneos a quienes se los sangraba, purgaba y drogaba, lo que los llevaba a una muerte temprana. En escritos posteriores, la Sra. White hizo muy clara la necesidad de un debido equilibro entre la fe y trabajar con Dios empleando lo mejor del conocimiento médico.MDS 280.2

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