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Mensajera del Señor

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    Ayudantes editoriales

    A fin de mantenerse al día con la incesante demanda de artículos y libros, Elena de White formó, con el tiempo, una eficiente organización de un equipo de ayudantes editoriales pagados y no pagados. En los primeros años, Jaime fue su muy capaz ayudante y estaba siempre dispuesto a preparar material para su publicación. 10“Mientras vivió mi esposo, él actuó como ayudante y consejero en el envío de los mensajes que me eran dados. Viajamos mucho. A veces se me daba luz durante la noche, a veces durante el día delante de grandes congregaciones. La instrucción que recibía en visión era fielmente redactada por mí cuando tenía tiempo y vigor para esa obra. Después examinábamos juntos el asunto. Mi esposo corregía los errores gramaticales y eliminaba repeticiones innecesarias. Entonces era cuidadosamente copiado para las personas a quienes iba dirigido o para el impresor.
    “A medida que creció la obra, otros me ayudaron en la preparación del material para su publicación. Después de la muerte de mi esposo se unieron a mí fieles ayudantes, los que trabajaron infatigablemente en la obra de copiar los testimonios y preparar artículos para su publicación.
    “Pero no son verdaderos los informes que han circulado, de que se permitía a cualquiera de mis ayudantes añadir material o cambiar el sentido de los mensajes que escribo”;— Mensajes selectos, t. 3, p. 99.
    MDS 109.8

    La sola idea de que un profeta necesite “asistencia” editorial ha resultado para algunos un pensamiento nuevo en años recientes. Pero al considerar el volumen de material que Elena de White se había comprometido a escribir, 11 Las páginas 14-16 discuten el asunto de los ayudantes literarios de los escritores bíblicos. sus contemporáneos sabían cuán necesarios eran sus ayudantes literarios.MDS 109.9

    Aquellos que se sienten perturbados porque el profeta hace uso de ayudantes a menudo tienen una comprensión deficiente de la manera como Dios habla a los seres humanos. Creen que las personas inspiradas, incluyendo a la Sra. White, escribían en forma mecánica y exacta, palabra por palabra, lo que Dios había hablado o revelado. 12 Las páginas 16, 120, 173, 375-376, 421 discuten la diferencia entre la inspiración verbal y la inspiración de pensamiento. Algunos esperan infalibilidad de parte de Elena de White, así como la esperan de los escritores bíblicos. En la página 421 se analizará lo que la propia Sra. White entendía acerca de la manera como ocurre la revelación/inspiración.MDS 109.10

    Elena de White empleó ayudantes literarios por las mismas razones que lo hicieron los escritores bíblicos. Ella reconocía sus propias limitaciones de tiempo y de habilidades literarias. En 1873 escribió en su diario: “Mi mente está llegando a conclusiones extrañas. Estoy pensando que debo poner a un lado mis escri- tos en los cuales me he complacido tanto, y ver si puedo llegar a ser una persona letrada. No soy experta en gramática. Trataré, si el Señor me ayuda a los 45 años de edad, de llegar a ser una mujer versada en la ciencia. Dios me ayudará. Creo que lo hará”. 13Mensajes selectos, t. 3, p. 100.MDS 109.11

    A menudo era interrumpida cuando escribía y esto hacía que el texto quedase enredado. Al comentar sobre esta necesidad de ayuda editorial, ella escribió: “Escribiendo tanto como lo hago, no es de sorprenderse si algunas oraciones quedan inconclusas”. 14 Carta 103, 1895, a Marian Davis, citada en “The Fannie Bolton Story” (Washington, D.C.: Centro White, 1982), p.49.MDS 110.1

    En una carta a G. A. Irwin, presidente de la Asociación General, Willie White notó que su madre buscaba ayuda literaria porque reconocía la calidad despareja de sus escritos: “A veces cuando la mente de mamá está descansada y libre de preocupaciones, los pensamientos son presentados en un lenguaje que no sólo es claro y vigoroso, sino hermoso y correcto: y a veces cuando está cansada y agobiada con pesadas cargas de ansiedad, o cuando el tema es difícil de exponer, hay repeticiones y frases incorrectas”.MDS 110.2

    Describió además las pautas que su madre les fijó a sus ayudantes literarios: “A los copistas de mamá se les confía el trabajo de corregir los errores gramaticales, eliminar las repeticiones innecesarias, y agrupar párrafos y secciones en su mejor orden... Los empleados de experiencia de mamá, como las hermanas Davis, Burnham, Bolton, Peck y Hare, que están muy familiarizados con sus escritos, están autorizados a tomar una oración, un párrafo o una sección de un manuscrito e incorporarlo a otro manuscrito donde se expresaba el mismo pensamiento pero no tan claramente. Pero ninguno de los empleados de mamá tienen autorización para agregar material a los manuscritos introduciendo pensamientos propios”. 15W. C. White a G. A. Irwin, 7 de mayo, 1900. Poirier citado en Moon, W. C. White and Ellen G. White, p. 115. Tim Poirier describe “dos niveles” del trabajo de corrección realizado entre la redacción de los documentos originales, manuscritos, por parte de Elena de White y su forma actual, según se hace referencia a ello en la carta a G. A. Irwin del 7 de mayo de 1900. El Nivel Uno se refiere a “la corrección de errores gramaticales, la eliminación de repeticiones innecesarias, etc.”. Los ayudantes de más experiencia que trabajaban en el Nivel Dos van más allá del nivel de presentar el material en la forma gramatical deseada; ellos reordenan, arman y compilan el material escrito a máquina en el Nivel Uno, dando lugar a un nuevo documento literario (“incorporándolo con otro manuscrito”), como ser un artículo para revista o un libro (v. gr., El camino a Cristo, o El Deseado de todas las gentes). En “Exhibits Regarding the Work of Ellen White’s Literary Assistants” (Documentos respecto a la obra de los ayudantes literarios de Elena de White),1990, de Tim Poirier, disponibles en los Centros de Investigación White, se encuentran fotocopias de cómo estos dos niveles evolucionaron en diversas etapas de los materiales de Elena de White.MDS 110.3

    En 1881 Willie ya prestaba servicios como el coordinador editorial de los ayudantes literarios de su madre. 16Al principio, Mary K. White y Marian Davis fueron los principales ayudantes. “Entre aquellos que ayudaron a Elena de White a preparar sus escritos para su publicación a lo largo de los años estuvieron Jaime White, Mary Kelsey-White, Lucinda Abbey-Hall, Adelia Patten-Van Horn, Anna DriscolLoughborough, Addie Howe-Cogshall, Annie Hale-Royce, Emma Sturgess-Prescott, Mary Gough-Watson, Sra J. I. Ings, Sra. B. L. Whitney, Eliza Burnham, Fannie Bolton, Marian Davis, C. C. Crisler, Minnie Hawkins-Crisler, Maggie Hare, Sarah Peck y D. E. Robinson”.—Robert W. Olson, One Hundred and One Questions (Washington, D.C., Ellen G. White Estate [Centro White], 1981) p. 87.. Debido a que Elena de White estaba viajando o escribiendo material nuevo la mayor parte del tiempo, decidió no involucrarse en detalles editoriales. Sabía que revisaría todos los documentos antes de que fuesen publicados a menos que ella diese, ocasionalmente, permiso específico a un director de revista para condensar el texto a fin de que se adecuase al espacio. Los registros muestran que ellos hicieron pocos cambios.MDS 110.4

    Se elaboró una “jerarquía de responsabilidades”. Por ejemplo, para trabajos editoriales menores, Marian Davis estaba autorizada para tomar decisiones por sí misma; las preguntas más difíciles eran sometidas a W. C. White. Elena de White haría las decisiones finales en cuanto a cambios editoriales después que tanto William como Marian hubiesen hecho su trabajo. 17Moon, W. C. White and Ellen G. White, p. 114.MDS 110.5

    Marian Davis tuvo oportunidad de describir su trabajo como ella lo veía: “He tratado de comenzar tanto los capítulos como los párrafos con oraciones cortas, y ciertamente de simplificar siempre que fuera posible, de excluir cada palabra innecesaria, y de hacer el trabajo, como lo he dicho, más compacto y vigoroso”. 18Carta de Marian Davis a W. C. White, 11 de abril, 1897. En una carta de Marian Davis a G. A. Irwin: “Por más de 20 años he estado relacionada con el trabajo de la Hna. White. Durante este período nunca se me ha pedido que escribiese un testimonio en base a una instrucción oral, o que completase los detalles en asuntos ya escritos”.—Incluida con la Carta 61a, 1900, de Elena de White a G. A. Irwin.MDS 110.6

    Los publicadores esperaban mantener a Elena de White dentro del cronogruma y plan de trabajo de ellos, lo cual no era fácil para ella mientras realizaba sus pesadas obligaciones en Australia. Marian le escribió a Willie: “La Hna. White se siente constantemente hostigada por el pensamiento de que debiera enviar el manuscrito a los impresores inmediatamente. . . La Hna. White parece inclinada a escribir, y no tengo dudas de que ella producirá muchas cosas preciosas. Espero que sea posible incluirlas en el libro. Sin embargo, hay una cosa que ni aun el editor más competente podría hacer, que es preparar un manuscrito antes de que sea escrito”. 19Marian Davis a W. C. White, 9 de agosto, 1897, citada en Robert W. Olson, “How The Desire of Ages was Written”, p.34.MDS 110.7

    A veces Elena de White buscaba ayuda fuera del círculo de sus colaboradores inmediatos. Ella explicó este procedimiento a W. H. Littlejohn en 1894: “Hago que todas mis publicaciones sean minuciosamente examinadas. Deseo que no aparezca nada impreso sin que sea investigado cuidadosamente. Por supuesto, no quisiera que hombres que no poseen una experiencia cristiana o que carecen de habilidad para apreciar el mérito literario sean colocados como jueces de lo que es esencial que se presente a la gente, como el forraje puro es despojado de la paja. Coloqué todo mi manuscrito para Patriarcas y profetas y el tomo IV [del Espíritu de Profecía] delante de la comisión de libros para su examen y crítica. También coloqué estos manuscritos en las manos de algunos de nuestros ministros para que los examinasen. Cuanto más críticas reciba de ellos, mejor será para el trabajo” 20MR, 1.10, p. 12. Mientras Jaime White permanecía en la costa Oeste en la tarea de lanzar los primeros números de Signs of the Times (1874), su esposa escribió desde Battle Creek: “Acabamos de terminar ‘Los sufrimientos de Cristo’. Willie me ha ayudado, y ahora lo llevaremos a la oficina para que Uriah [Smith] lo critique. Creo que dará lugar a un folleto de 32 páginas”.—Cartas, 11 y 17 de julio, 1874.MDS 110.8

    Cuando ella escribía de asuntos médicos, sus ayudantes de oficina les pedían a especialistas en medicina que revisasen los manuscritos con cuidado: “Deseo que en toda su lectura usted note esos lugares donde se expresa el pensamiento en una manera que sería especialmente criticado por médicos y amablemente nos dé el beneficio de su conocimiento en cuanto a cómo expresar el mismo pensamiento en una forma más exacta”. 21 W. C. White a David Paulson, concerniente al manuscrito para El ministerio de curación, 15 de febrero, 1905 (WEDF 140-a).MDS 111.1

    Sin considerar de dónde recibía ayuda editorial, Elena de White leía todo en su forma final: “De mañana encuentro bajo mi puerta varios artículos copiados por la Hna. Peck, Maggie Hare y Minnie Hawkins. Todo debe ser leído críticamente por mí... Todo artículo que yo prepare para ser editado por mis obreros, siempre debo leerlo por mí misma antes de que sea enviado para su publicación”. 22Carta 84, 1898; “Volví a leer todo lo que fue copiado, para ver si está como debe ser. Leí todo el manuscrito del libro antes de mandarlo al impresor. De manera que usted puede ver que mi tiempo debe estar muy ocupado”.—Carta 133, 1902, citada en Mensajes selectos, t. 3, p. 101. “Quisiera escribir palabras que quitasen de la mente de mis hermanos la impresión de que, antes de su publicación, no leí las páginas de Testimonios para la iglesia, tomo 9, referentes al trabajo en domingo. Leí el asunto antes de que fuera al impresor, y lo he leído varias veces en el libro mismo, y no puedo ver en ello nada que dé la menor razón para decir que altí se enseña la observancia del domingo. Ni el consejo que se da allí contradice la Biblia ni testimonios previos”.—Carta 94, 1910, citado en MR, t. 8, p. 21.MDS 111.2

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