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Mensajera del Señor

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    Colegio de Médicos Evangelistas! Universidad de Loma Linda

    Sin la visión, el valor y el apoyo continuo de Elena de White nunca habría ocurrido el establecimiento de ésta institución médica de renombre mundial. Richard Utt lo expresó muy bien: “El surgimiento de la Universidad de Loma Linda no tuvo que luchar tanto con lo inevitable como con lo imposible. De alguna manera se logró la hazaña gracias a una rara fórmula de fe, obras y lucha, generalmente entremezcladas con lo improbable, lo milagroso y lo heroico”. 26 Richard Utt, From Vision to Reality (Loma Linda, CA: Loma Linda University Press, 1980), p. 9.MDS 356.7

    En la soleada zona sur de California había en 1905 dos centros de salud adventistas, uno en Paradise Valley, cerca de San Diego, y el otro en Glendale, cerca de Los Angeles, ambos fundados por la fuerte insistencia de Elena de White y su ayuda para encontrar los fondos iniciales. 27 Ver pp. 189-190. Aunque populares, ambas instituciones estaban sumidas profundamente en deuda.MDS 357.1

    Pero Dios no había completado sus planes para el sur de California. Obrando por inspiración divina, la Sra. White llamó a John Burden, 28Elena de White describió a Burden como un hombre “de perspicacia comercial más que común”. —Utt, The Vision Bold, p. 179. el “fundador” del Sanatorio de Glendale, para que buscase una propiedad cerca de Redlands. Por increíble que les pareciese a los 1.400 miembros de la asociación local y sus líderes, a quienes se les había advertido que no entrasen más en deuda, la mensajera de Dios había hablado nuevamente: “Se me han presentado Redlands y Riverside como lugares que debieran ser trabajados... Por favor, consideren la conveniencia de establecer un sanatorio en la vecindad de esas poblaciones”.29 Carta 89, 1905, a J. A. Burden, gerente del Sanatorio de Glendale, citada en Bio., t.6, p. 11. “La historia de la adquisición de la propiedad de Loma Linda, la fe notable de hombres como Burden, el testimonio serio [evidenciado por medio] de fondos que llegaban inesperadamente en el momento preciso que se los necesitaba, por parte de hombres y mujeres que hipotecaban sus casas y sacaban préstamos banca rios... todo esto es un asunto que los registros históricos confirman.30Ver Bio., t. 6, pp. 11-32, 78-79, 345-349, 376-377; Robinson, Our Health Message, pp. 363-413; Utt, The Vision Bold (Washington, D.C.: Review and Herald Publishing Association, 1977), pp. 175-201.MDS 357.2

    En la narración de esta historia extraordinaria, la presencia visible e invisible de Elena de White es tan penetrante como la luz del sol al mediodía. Cuando todo parecía sombrío, ella aconsejaba: “Esta es la propiedad exacta que debemos tener. No demoren, porque es justamente lo que se necesita”. 31 Carta 139,1904, citada en Bio., t 6, p. 16. Después de ver los edificios por primera vez, exclamó: “He estado antes aquí... Este es el lugar que el Señor me ha mostrado... El Señor no nos ha dado esta propie dad para ningún propósito común”.32Bio., t. 6, p. 18.MDS 357.3

    Unas pocas semanas más tarde, cuando los dirigentes de la iglesia manifestaban poco entusiasmo por su consejo, Elena de White le escribió a Burden: “No se desanime si de algún modo se presenta un golpe cortante contra sus planes y si de alguna manera se lo obstruye... He visto cómo se siguen los principios de detener [el plan] y he visto el descontento del Señor a causa de esto. Si se manifiesta el mismo espíritu, no consentiré en guardar silencio como lo he hecho hasta ahora”.33Id, p. 22.MDS 357.4

    En efecto, durante las reuniones de negocios de la asociación que tendría una gravitación significativa en el futuro del concepto de Loma Linda que se estaba luchando por forjar, Elena de White se sentaba en la plataforma para poder oír la intención de cada propuesta y la discusión resultante. Escribió que tenía “suficiente edad como para ser excusada de esas cargas”, pero que “temía que se pudiese tomar algún acuerdo que en el futuro trajese alguna confusión”.MDS 357.5

    Una de las propuestas parecía muy inocente, pero sus años de experiencia le ayudaron a ver el peligro: algunos querían cambiar la constitución [de la iglesia] de modo que “cada miembro de iglesia pudiese convertirse en delegado en las reuniones de la asociación”. Ella habló claramente: “Lea de nuevo esa propuesta, si es tan amable”. Luego comentó: “Una propuesta como esa se hizo años atrás, y el asunto me fue presentado claramente... La propuesta nunca ha sido aprobada en ningún momento, porque no está en armonía con la mente del Señor”. Se retiró la resolución. 34Id,pp. 26-27.MDS 357.6

    Después que se hubo comprado el terreno, algunos miembros de iglesia pensaron que seguramente se necesitarían fondos adicionales para desarrollar la escuela. Exhortaron a que se vendiese una porción de las 30 hectáreas (76 acres) para sitios de construcción. Inmediatamente la Sra. White dio un rotundo ¡No! De hecho, instó a comprar muchas hectáreas más, otro asombroso desafío. Teniendo a su lado a miembros de la junta directiva, ella contempló el valle hacia el ferrocarril y la Avda. Colton. Con un movimiento de la mano ella declaró: “El ángel dijo: ‘Consigan todo ello’. Cuando otros protestaron, ella dijo: “Bien, estaremos agradecidos por lo que tenemos”.MDS 357.7

    Pero el desafío parecía excesivo. Pasaron tres años. Se había duplicado el precio de la mayor parte de la tierra cuando finalmente se dieron pasos para adquirir la propiedad necesaria. En 1911 estuvo disponible más tierra. Nuevamente hubo vacilación. En su 84.° año de vida Elena de White prometió $1.000 en favor de la compra, y cerró su apelación con estas palabras: “Estoy altamente complacida al mirar la tierra que ya tenemos. Esto será para nosotros una de las bendiciones más grandes en el futuro, una que no apreciamos plenamente ahora, pero que la apreciaremos con el tiempo. Espero que conseguirán el otro terreno del que he hablado, y que lo unirán al que ya tienen. Les resultará provechoso hacerlo. Como desde el principio he sentido una preocupación por este lugar, deseaba decirles lo que les he mencionado. Ahora dejo el asunto con ustedes, y trabajemos en armonía”.MDS 358.1

    Al cabo de pocos días varios miembros de la junta directiva sacaron préstamos bancarios personales a fin de asegurar la propiedad. Elena de White estaba encantada y le escribió a Burden que “debemos tener el terreno, porque no resultaría nunca tener un amontonamiento de edificios allí. No deje de completar la compra del mismo. Haga lo mejor que pueda y yo haré lo mejor”. 35Id, p. 349.MDS 358.2

    Pero ella también estaba interesada en el tipo de institución que se establecería en Loma Linda. Debía ser más que un sanatorio. A comienzos de 1905 ella escribió: “Este lugar llegará a ser un importante centro educativo”. 36Id, p. 273. Este era un blanco nuevo y elevado para Loma Linda, ¡ser también una escuela! Sin embargo, quedaba la pregunta: ¿qué clase de escuela?MDS 358.3

    Pocas semanas más tarde ella expuso más detalladamente las instrucciones para el nuevo centro: “El [Dios] está abriendo caminos donde vuestros hijos pueden recibir una educación en la línea médico-misionera sin poner en riesgo sus almas... En breve tiempo tendremos instalaciones para atender los requirimientos necesarios”. Ya para el 10 de diciembre había escrito: “Con respecto a la escuela, yo diría esto: Hagan todo lo que pue dan hacer en la educación de enfermeras y médicos”. 37IbídMDS 358.4

    Para la denominación parecía demasiado oír este desafío en una hora cuando el Sanatorio de Battle Creek y el Colegio Médico-Misionero Americano anexo al mismo eran todavía una herida abierta. Quizás un sanatorio en Loma Linda, ¿pero una escuela de medicina? Todo lo que la mayoría podía pensar era en la carga financiera que por años había abrumado al Dr. Kellogg y a la denominación.MDS 358.5

    Pero la mensajera del Señor era valiente y argumentaba en forma irresistible. Aquellos que habían aprendido a confiar en ella en el pasado procedieron a hacer lo que parecía imposible en 1906 para una pequeña denominación de 91.531 miembros. El Señor estaba guiando a su pueblo tan rápidamente como ellos podían captar lo que él tenía en mente para la institución en Loma Linda.MDS 358.6

    En junio de 1909, en la sesión del congreso de la Asociación General en Washington, Elena de White se dirigió a los delegados que apenas habían recuperado su aliento por el gasto de trasladar dos instituciones importantes a la capital del país. Entre los muchos temas que consideraron estaba el del destino de Loma Linda de “ser no solamente un sanatorio sino un centro educativo”, especialmente para la preparación de “evangelistas médico-misioneros”, y que era “muy esencial que se comenzase correctamente”.MDS 358.7

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