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Mensajera del Señor

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    Contraria ai optimismo contemporáneo

    Las predicciones generales qúe hizo Elena de White en los años finales del siglo XIX se asemejan a una reseña de los periódicos modernos. Algunos podrían decir que ella sencillamente estaba usando la misma sagacidad que otras personas reflexivas usaban al contemplar el futuro. Pero lo que ella escribió y lo que estaban proyectando dirigentes lúcidos de su tiempo se hallaban a años luz de distancia.MDS 159.8

    El período entre 1890 y 1914 se caracteriza por predicciones “milenarias”, un tiempo cuando el futuro resplandecía en forma promisoria. En la mayoría de las áreas de la sociedad Occidental, ya fuese en medicina, economía, tecnología o invenciones científicas, prevalecía un sentimiento de paz, prosperidad y de un futuro dorado. 58Para una muestra del sentimiento de “paz y prosperidad” que prevalecía al comenzar el siglo XX, note el siguiente trozo: “Desde la Exposición [Londres, 1851], la civilización occidental ha avanzado firmemente, y en algunos respectos más rápidamente que lo que podría haber predicho cualquier mente sensata: la civilización que, al menos en el sentido convencional, no ha sido mal definida como ‘el desarrollo de la comodidad material, de la educación, de la igualdad y de las aspiraciones a surgir y triunfar en la vida’. El avance más notable ha sido en las conveniencias técnicas de la vida, esto es, en el control sobre las fuerzas naturales. Sería superfluo enumerar los descubrimientos e invenciones desde 1850, los que han reducido el espacio, economizado el tiempo, aliviado el sufrimiento corporal y reducido en algunos sentidos la fricción de la vida, aunque la han aumentado en otros. Esta serie ininterrumpida de invenciones técnicas, que ha tenido lugar concurrentemente con inmensas ampliaciones de todas las ramas del conocimiento, ha habituado gradualmente a la mente menos especulativa al concepto de que la civilización es naturalmente progresista, y que el mejoramiento continuo es parte del orden de las cosas..
    . “En las décadas de los años setenta y ochenta del último siglo [XIX], la idea de progreso se estaba convirtiendo en un artículo general de fe. Algunos podían sustentarla en la forma fatalista de que la humanidad se mueve en una dirección deseable, no importa lo que los hombres hagan o puedan dejar de hacer; otros podrán creer que el futuro dependerá mayormente de nuestro propio esfuerzo consciente, pero que no hay nada en la naturaleza de las cosas que defraude la perspectiva de un progreso firme e indefinido. La mayoría no indaga con demasiada curiosidad en tales puntos de doctrina, pero los recibe en un sentido vago como una cómoda adición a sus convicciones. Pero este enfoque se convirtió en parte de la perspectiva mental general de la gente educada...
    “Dentro de los últimos cuarenta años cada país civilizado ha producido una abundante literatura en materia de ciencia social, en la que generalmente el progreso indefinido se supone como un axioma”.—J. B. Bury, The Idea of Progress (Nueva York, N.Y.: Dover Publications, Inc. 1955), pp. 331-332, 346, 348.
    El espíritu de optimismo al comienzo del siglo se refleja en el sermón del historiador eclesiástico Arthur Cushman Giffert, titulado, “El Reino de Dios”, predicado varias veces durante el año 1909: “La era moderna se caracteriza por una vasta confianza en los poderes del hombre. Durante muchos siglos se acostumbraba pensar que el hombre era una cosa débil e insignificante. La humildad y la desconfianza propia eran las virtudes cardinales, y el orgullo, la confianza en sí mismo y la independencia, la raíz de todos los vicios. El cambio no es el fruto de la especulación, una mera teoría filosófica referente a la relación del hombre con el universo, sino el resultado de la conquista efectiva y creciente del mundo en el cual vivimos... Una característica del tiempo presente es su fe en el futuro, basada en sus sólidas experiencias del pasado... La gran tarea de la iglesia cristiana del siglo XX está a la mano. Sobre la iglesia recae la principal responsabilidad de traer el reino... Estamos en vísperas de grandes acontecimientos. Ninguno familiarizado con la historia y capaz de leer las señales de los tiempos puede dudarlo por un momento”.—Citado en H. Shelton Smith, Robert T. Handy, Lefferts A. Loetscher, American Christianity, An Historical Interpretation With Representative Documents (Nueva York: Charles Scribner’s Sons, 1963), pp. 286, 290.
    MDS 159.9

    Algunas de las predicciones de Elena de White se oponían al espíritu de su época, que se concentraba en el mundo social: “El mundo se está aproximando paso a paso a la condición que existía en los días de Noé. Se perpetran todos los crímenes imaginables. Los instrumentos satánicos desempeñan su parte en la estimulación de la concupiscencia de la carne, los deseos de los ojos, la manifestación de egoísmo, la extralimitación en el poder, la crueldad y la fuerza empleadas para unir a los hombres en confederaciones y sindicatos. . . El mundo entero parece empeñado en la marcha de la muerte”.59Manuscrito 139, 1903, citado en El evangelismo, pp. 23-24.MDS 159.10

    “‘Se me pide que declare el mensaje de que las ciudades llenas de transgresión y pecaminosas en extremo, serán destruidas por terremotos, incendios e inundaciones”. 60Id., p.24.MDS 160.1

    “Se me ha mostrado que el Espíritu del Señor se está retirando de la tierra. Pronto se les negará el poder protector de Dios a todos los que continúan despreciando sus mandamientos. Diariamente nos llegan informes de transacciones fraudulentas, asesinatos y crímenes de toda clase. La iniquidad se está convirtiendo en un asunto tan común que ya no sacude los sentidos como en un tiempo lo hacía”. 61Carta 258, 1907, citada en Eventos de los últimos días, p. 28.MDS 160.2

    Se refirió luego al desarrollo de tensiones internacionales y a la guerra: “La tempestad se avecina y debemos preparamos para afrontar su furia... Veremos desgracias por todas partes. Miles de barcos serán arrojados a las profundidades del mar. Armadas enteras se hundirán, y las vidas humanas serán sacrificadas por millones. Estallarán incendios inesperadamente y no habrá esfuerzo humano capaz de extinguirlos. Los palacios de la tierra serán arrasados por la furia de las llamas. Serán cada vez más frecuentes los desastres ferroviarios; en las grandes vías de tránsito habrá confusión, choques y muerte sin la advertencia de un momento”. 62Eventos de los últimos dias, p. 24.MDS 160.3

    “En la mañana del viernes pasado, justamente antes de despertar, se me presentó una escena sumamente impresionante. Tuve la sensación de que despertaba del sueño en un lugar que no era mi casa. Desde las ventanas veía una terrible conflagración. Grandes bolas de fuego caían sobre las casas, y de ellas salían dardos encendidos que volaban en todas direcciones. Era imposible apagar los incendios que se producían, y muchos lugares estaban siendo destruidos. El terror de la gente era indescriptible. Desperté después de cierto tiempo y descubrí que estaba en mi hogar”. 63Carta 278, 1906, citada en Eventos de los últimos días, p. 25.MDS 160.4

    “Pronto se levantará gran angustia entre las naciones, angustia que no cesará hasta que Jesús venga”. 64Review and Herald, 11 de febrero, 1904, p. 8.MDS 160.5

    Otra idea perspicaz de la Sra. White era totalmente contraria al optimismo fenomenal que prevalecía en 1909, el año en que hizo la siguiente predicción respecto al crecimiento económico y a los atolladeros sociales: “Raros son, aun entre los educadores y los gobernantes, quienes perciben las causas reales de la actual situación de la sociedad. Aquellos que tienen en sus manos las riendas del poder son incapaces de resolver el problema de la corrupción moral, del pauperismo y el crimen que siempre aumentan. En vano se esfuerzan por dar a los asuntos comerciales una base más segura”. 65Joyas de los testimonios, t. 3, p. 282. Los libros y las revistas actuales y los programas de televisión parecen coincidir en su lamento sobre los problemas económicos mundiales inherentes a varios grados de socialismo en el gobierno, dislocaciones laborales causadas por la “era informática”, la corrupción moral relacionada con las drogas y el alcohol y su contribución al asombroso aumento del crimen a nivel mundial, el pasmoso incremento de los embarazos de adolescentes, etc. Todos estos problemas han contribuido a crecientes costos del gobierno y a un aumento de los impuestos.MDS 160.6

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