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Mensajera del Señor

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    Una de sus cartas más bondadosas

    Elena de White le escribió a su amigo de mucho tiempo una de sus cartas más bondadosas, la cual incluía las siguientes palabras: “Hemos bebido la misma copa de tristeza, pero estuvo mezclada con gozo y descanso y paz en Jesús [Elena había perdido a dos hijos por enfermedad]... La nube de misericordia se mantiene sobre su cabeza aun en la hora más oscura, Los beneficios de Dios para nosotros son tan numerosos como las gotas de lluvia que caen de las nubes a la tierra reseca para regarla y refrescarla. La misericordia de Dios está sobre usted.MDS 91.6

    “Mary, querida y preciosa niña, descansa. Ella fue la compañera de sus dolores y frustradas esperanzas. No tendrá más aflicción o necesidad o angustia. Mediante el ojo de la fe, usted puede anticipar, en medio de sus dolores y angustias y perplejidades, que su Mary con su madre y otros miembros de su familia responderán al llamamiento del Dador de la vida y saldrán de su cárcel triunfando sobre la muerte y la tumba... Si usted es fiel, antes de mucho estará caminando con ellos por las calles de la Nueva Jerusalén…Si pudieran ser abiertos sus ojos, vería a su Padre celestial inclinado sobre usted con amor, y si pudiera escuchar su voz, sería en tonos de compasión hacia usted que está postrado por el sufrimiento y la aflicción. Manténgase firme en su fortaleza; hay descanso para usted.56En los lugares celestiales, p. 274. Ver también In Heavenly places. Places, p. 272.MDS 91.7

    El Dr. John Harvey Kellogg creció como un hijo para Elena de White. Los White le ayudaron financieramente en sus estudios de medicina y lo apoyaron vigorosamente cuando él desarrolló la obra médica en Battle Creek. 57Richard W. Schwarz, John Harvey Kellogg, M. D. (Nashville, TN: Southern Publishing Association, 1970), p. 30. Pero en 1904 el Dr. Kellogg había trazado un rumbo que podría potencialmente dividir la iglesia. En un mensaje dado en una reunión de los miembros y dirigentes de la Unión del Lago a fines de mayo de 1904, Elena de White habló de su simpatía hacia su viejo amigo, pero “a menos que cambie su curso, y tome un derrotero enteramente diferente, lo perderemos para la causa de Dios... He permanecido despierta noche tras noche, estudiando cómo podría ayudar al Dr. Kellogg... He pasado casi noches enteras en oración por él”.MDS 91.8

    Hizo lo mejor posible para colocarse en la brecha entre el Dr. Kellogg y los dirigentes de la iglesia. Les escribió a los pastores A. G. Daniells y W. W. Prescott, informándoles que mediante una visión sabía que “ahora es nuestra hora para salvar al Dr. Kellogg”.MDS 92.1

    Insistió en su argumento, emanado de un corazón bondadoso: “Ninguno de nosotros está al margen de la tentación. Hay un trabajo que el Dr. Kellogg tiene la preparación para realizar como ningún otro en nuestras filas puede hacerlo... Debemos atraerlo con todas nuestras fuerzas, sin hacer acusaciones, ni prescribir lo que él debe hacer, antes bien hacerle ver que no estamos dispuestos a permitir que alguien perezca”. Luego preguntó: “¿No vale la pena intentarlo?” 58Bio., t. 5, pp. 331-333.MDS 92.2

    Las cosas no evolucionaron como Elena de White había esperado. Las perspectivas de unidad eran sombrías. Sin embargo, ella le escribió al Pastor Daniells: “Si de alguna manera podemos hacerle bien [a Kellogg], mostremos que no queremos herirlo sino ayudarle. Evitemos todo lo que provocaría represalia. No demos lugar para una contienda”. 59Id., p. 339.MDS 92.3

    Antes que esto, durante los días oscuros de la Guerra Civil, los adventistas se inclinaban a tomar la posición de no combatir en la guerra. Aunque los diversos gobiernos estatales, como también el federal, habían concedido reconocimiento a los adventistas como no combatientes, el asunto estaba lejos de ser claro entre los comandantes en el campo de lucha como también entre muchos jóvenes adventistas.MDS 92.4

    El 4 de mazo de 1865, Enoch Hayes, quien se había unido al ejército, fue desfratemizado de la “membresía de la Iglesia de Battle Creek. por un voto unánime de la iglesia”. Cuando Elena de White se enteró de este voto, respondió con ese toque de bondad que caracterizó su ministerio. Expresó su convicción de que el joven no debía ser desfratemizado por seguir su conciencia y responder al llamado de su país. El resultado: Se rescindió el voto y el joven permaneció como miembro “regular y en buena regla”. La bondad prevaleció. 60 George R. Knight, “1862-1865: Adventists at War”, Adventist Review, 4 de abril, 1991.MDS 92.5

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