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Mensajera del Señor

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    Las investigaciones modernas confirman los principios de salud

    Clive McCay. El extinto Dr. Clive M. McCay, profesor de nutrición en el Colegio de Agricultura y Ciencias de la Vida del Estado de Nueva York, de Cornell, (donde él enseñó por 37 años: 1925-1962), fue reconocido mundialmente como un pionero y una autoridad en la teoría, la investigación y la historia nutricional. 184 El Dr. McCay fue autor o coautor de más de 150 publicaciones científicas; fue cofundador (1942) de los Archives of Biochemistry y su primer director; fue director de la revista suiza, Gerontología; se desempeñó como presidente, un año en cada organismo, de la Sociedad Gerontológica Norteamericana (1949) y del Instituto Norteamericano de Nutrición (1951).MDS 335.1

    Después de ponerse en contacto con los principios de salud de Elena de White mediante Helen Chen, una estudiante graduada adventista de 20 años, él quiso conocer más sobre su iglesia y sus enseñanzas de salud. Eventualmente recibió a su pedido un ejemplar del libroConsejos sobre el régimen alimenticio. Este libro, una compilación de materiales de Elena de White sobre una alimentación saludable y su relación con la salud física, mental y espiritual, también da la fecha y la lista de la fuente de los diferentes extractos. Puesto que McCay creía que cualquier cosa escrita antes de 1900 era acientífica, urgentemente le preguntó a Helen: “¿De dónde obtuvo ella [Elena de White] su información?” 185 Roger Coon, “E. G. White, M. D.”en Dialogue, t. 3, N.° 1, 1991, p. 11.MDS 335.2

    Más tarde el Dr. McCay habló con F. D. Nichol, director de la Review and Herald, sobre su nuevo interés en los principios de salud adventistas según estaban expuestos por Elena de White. Nichol, sabiendo que este hombre de ciencia unitario en su profesión religiosa probablemente no entendería la doctrina bíblica de los dones espirituales, evadió sus preguntas sobre Elena de White. Le dijo a McCay que los críticos de ella la desechaban como una plagiaria, que copiaba de sus contemporáneos.MDS 335.3

    “¡Eso es un disparate! —respondió McCay —. Simplemente no puedo aceptar esa explicación; crea un problema mucho mayor que el que resuelve. Si ella meramente copiaba de sus contemporáneos, ¿cómo sabía qué ideas pedir prestadas y cuáles rechazar de entre el conjunto desconcertante de teorías y enseñanzas de salud corrientes en el siglo XIX? ¡La mayoría de ellas eran totalmente irracionales y actualmente han sido repudiadas! Ella habrá tenido que ser una persona muy asombrosa, con un conocimiento que trascendía su época, a fin de hacer esto exito-samente”.186186 Francis D. Nichol, Why I Believe in Mrs. E. G. White (Washington, D.C: Review and Herald Publishing Association, 1964), pp. 57-59. En una carta a Helen Chen-Chung, del 18 de diciembre de 1958, McCay escribió: “Si comenzara de nuevo la vida me gustaría ser un adventista. Creo que la filosofía de ellos tiene la mejor solución de los problemas de la existencia en medio de las tensiones de la cultura norteamericana. Yo apenas he comenzado a descubrir la sabiduría de la Sra. White”.MDS 335.4

    En los años que siguieron, McCay dictó conferencias realzando los escritos de Elena de White sobre nutrición ante diferentes grupos. incluyendo cuerpos científicos. Se publicó un resumen de sus hallazgos en la Review and Herald 187 Ver Roger W. Coon, A Gift of Light (Washington, D.C.: Review and HeraldPublishing Association, 1983), pp. 43-51. Una serie de tres artículos en la Review and Herald, “A Nutritional Authority Discusses Mrs. E. G. White”(12,19 y 26 de febrero, 1959); reimpresos en Id, con leve condensación, 8 y 15 de enero, 1981).MDS 335.5

    Departamento de Agricultura y Salud, Educación y Bienestar de los Estados Unidos (USDA y HEW). En julio de 1980, USDA y HEW emitieron en forma conjunta su “Principios de Alimentación para los Norteamericanos”: (1) Comer una variedad de alimentos. (2) Mantener un peso ideal. (3) Evitar demasiado grasa, grasa saturada y colesterol. (4) Comer alimentos con almidón y fibra adecuados. (5) Evitar demasiado azúcar. (6) Evitar demasiado sodio. (7) Si bebe alcohol, hágalo con moderación. 188 Home & Garden Bulletin, N.° 231,1980, p. 1. Este informe sirvió como un sonoro llamado a despertar para los que trabajaban en pro de la salud como también para la población en general. Pero si este informe hubiera sido emitido en 1863, habría sido tan sorprendente como lo fueron las instrucciones de Elena de White en ese tiempo.MDS 335.6

    En 1995 las mismas oficinas publicaron sus “Principios de Alimentación” actualizados, en los que recalcan que “las dietas vegetarianas son compatibles con los Principios de Alimentación para los Norteamericanos y pueden satisfacer las cantidades alimenticias recomendadas para suplir los elementos nutritivos necesarios. 189Nutrition and Your Health: Dietary Guidelines for Americans, 4. a edición, diciembre, 1995, Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos. Esta actualización de 1995 colocaba mayor énfasis en los alimentos procedentes de plantas en armonía con la Pirámide Guía de Alimentos. “Los principios revisados también reconocen que los granos están asociados con ‘un riesgo sustancialmente reducido de [contraer] muchas enfermedades crónicas, incluyendo ciertos tipos de cáncer’; que los nutrientes antioxidantes tienen un ‘papel potencialmente benéfico para reducir el riesgo de cáncer y de ciertas otras enfermedades crónicas’; y que el folato ‘reduce el riesgo de un tipo serio de defecto de nacimiento’ Además, estos principios revisados recalcaban que los alimentos, no el salero, son la fuente de la mayoría del sodio alimenticio, notando seguidamente “la conexión entre el sodio y la hipertensión” y que el sodio “es un nutriente esencial que se consume sustancialmente en exceso por el público norteamericano en general”. 190“Report of the Dietary Guidelines Advisory Committee”, Dietary Guidelines for Americans, 1995, Nutrition Review, t. 53:376-379, diciembre, 1995.MDS 335.7

    Academia Nacional de Ciencias (Concilio Nacional de Investigación). Este cuerpo orientado hacia la investigación dio un informe conjunto en junio de 1982, titulado, “La Dieta. la Nutrición y el Cáncer”. Este informe, que se concentra en la conexión que hay entre la alimentación y el cáncer, fue esencialmente el mismo que el del gobierno de 1980.MDS 336.1

    Su investigación indicaba que al hacer cambios en la dieta de uno, puede reducirse grandemente el riesgo de cáncer. Instaron específicamente a que se comiera mayormente frutas, granos enteros y vegetales, y que se redujese el consumo de grasas, azúcar, sal y alcohol.191 Washington, D.C.: Academia Nacional de Prensa, 1982.MDS 336.2

    Sociedad Norteamericana del Cáncer. En febrero de 1983 el director de la revista de la Sociedad, Cancer News [Noticias del Cán cer], publicó un artículo titulado, “Por fin, una Dieta Anti-Cáncer”. El primer párrafo señalaba a los adventistas de California que tenían un índice de cáncer del colon/recto más bajo que los demás norteamericanos.MDS 336.3

    Más adelante en el artículo, se mencionaron estudios que indicaban que el cáncer del seno, del colon y de la próstata “es significativamente más bajo entre personas que comen una gran cantidad de vegetales. Este ‘hallazgo sorprendente’, dice Walter Troll, profesor de medicina ambiental en la Universidad de Nueva York, sugiere que los vegetales contienen sustancias ‘capaces de inhibir el cáncer en el hombre’ ”. 192Reader's Digest, febrero, 1983, pp. 78-82.MDS 336.4

    Inspector General de Sanidad de los Es tados Unidos. En julio de 1988 el Dr. C. Everett Koop publicó el primer informe sobre nutrición por parte de un Inspector Gene ral de Sanidad de los Estados Unidos. Basado en más de 2.500 artículos científicos, su receta para Norteamérica fue: “Menos grasa, más vegetales y fruta”. 193“A Call to Get the Fat Out”, U. S. News and World Report (8 de agosto, 1988), pp. 59-61.MDS 336.5

    Instituto de Investigación de Medicina Preventiva en la Escuela de Medicina, Universidad de California. En 1990 Dean Ornish, presidente de este instituto de investigación en la Universidad de California, publicó sus hallazgos de que la obstrucción arterial causada por el colesterol puede ser revertida por una dieta mayormente vegetariana, más ejercicio y por la reducción de la tensión. Sus conclusiones fueron respaldadas por diapositivas en cuatro colores de angiogramas coronarios analizados por computadora y escaners de TEP (Tomografía por Emisión de Positrón).MDS 336.6

    Después de un estudio dramático de 6.500 personas en la Universidad Cornell en 1990, Ornish escribió una parodia sobre el refrán publicitario usado por la Asociación Norte-americana de Carne Vacuna: “La came. La mejor comida para asegurar la muerte [de la gente]”.194“A New Menu to Heal the Heart”,Newsweek, 30de julio, 1990, pp. 58-59. “For a Better Life, Don’ Eat Any Beef”, USA Today (int. ed.), 19 de diciembre, 1990.MDS 336.7

    Autoridad sobre alta presión sanguíneaNorman M. Kaplan, profesor de medicina interna y director de la sección de hipertensión de la Escuela Médica del Sudoeste (Universidad de Texas) en Dallas, al hablar en la Universidad de Loma Linda a más de 1.000 profesionales de cuidado de la salud, dijo: “Ustedes como adventistas pueden haber abrazado en el pasado cierto estilo de vida alimenticio basado en la fe; pero ahora pueden practicarlo basados en la evidencia científica. Abrigo la esperanza de que no [retrocederán] para unirse con los que siguen la corriente, sino que [más bien] se adherirán a su herencia de salud”. 195 Citado en Outlook de la División del Lejano Oriente (agosto,1983), p. 12.MDS 336.8

    Estudio de Mortalidad Adventista, 1958, y un estudio conjunto con la Sociedad Norte-americana del Cáncer, 1960. Estos estudios en California compararon la causa de muerte en un grupo grande de hombres adventistas del séptimo día con un número similar de hombres no adventistas. La investigación no dife- rencia entre los adventistas que comen carne diariamente, semanalmente, mensualmente, o nada en absoluto. Ni distingue entre los lacto- ovo-vegetarianos y los totalmente vegetarianos. Al compararse con hombres no adventistas, los hombres adventistas pueden anticipar menos muertes causadas por alguna forma de cáncer. Por ejemplo, de acuerdo con los resultados del Estudio de Mortalidad enumerados seguidamente, los hombres adventistas tienen un 20 por ciento menos muertes causadas por cáncer del pulmón en comparación del índice de muerte de la población general a causa de dicho cáncer. Note el menor porcentaje de muertes anticipadas entre todos los adventistas por otros tipos de cáncer:MDS 336.9

    • 20 por ciento, cáncer del pulmónMDS 337.1

    • 5 por ciento, cáncer de la boca, garganta y laringeMDS 337.2

    • 32 por ciento, bronquitis y enfisemaMDS 337.3

    • 28 por ciento, cáncer de la vejigaMDS 337.4

    • 34 por ciento, cáncer del esófagoMDS 337.5

    • 13 por ciento, cirrosis del hígadoMDS 337.6

    • 72 por ciento, cáncer del senoMDS 337.7

    • 65 por ciento, cáncer del tracto digestivoMDS 337.8

    • 62 por ciento, leucemiaMDS 337.9

    • 61 por ciento, cáncer del ovarioMDS 337.10

    • 54 por ciento, cáncer uterinoMDS 337.11

    • 66 por ciento, otros cánceresMDS 337.12

    • 53 por ciento, ataque apopléjicoMDS 337.13

    • 5 por ciento, diabetesMDS 337.14

    • 42 por ciento, úlcera pépticaMDS 337.15

    • 31 por ciento, suicidiosMDS 337.16

    • 59 por ciento, muertes atribuidas a todas las causas médicas196“Summary of Results of Adventist Mortality Study —1958-65”, informe inédito, Escuela de Salud de la Universidad de Loma Linda, sin fecha, 2 pp., basado en R. L. Phillips y J. W. Kuzma, “Rationale and Method for an Epidemiologic Study of Cancer Among Seventh-day Adventists”, National Cancer Institute Monographs, 1977,47:107-112. (Estas estadísticas se refieren a muertes causadas por los cánceres designados.) Para una reseña posterior del Estudio de Mortalidad Adventista, ver a Gary E. Fraser, “Epidemiological Studies of Adventists”, Scope, julio-septiembre, 1991, citado en forma completa en DeWitt S. Williams, Kay Kuzma y Leo Van Dolson, compiladores, Ministries of Health and Healing (Lincoln, NE: Advent Source, 1997), pp. 305-320. Ver también a Roland L. Phillips, “Cancer Among Seventh-day Adventists”, Journal of Environmental Pathology and Toxicology, 3:157; Frank R. Lemon, M.D., y Richard T. Walden, M.D., “Death From Cancer Among Seventh-day Adventists”, Review and Herald, 9 de julio, 1964; Frank R. Lemon, M.D., y Richard T. Walden, M.D., “Death From Respiratory System Disease Among Seventh-day Adventist Men”, Journal of the American Medical Association, t. 198, N.° 2,10 de octubre, 1966; Ernest L. Wynder, M.D., Frank R. Lemon, M.D. e Irwin J. Brass, Ph. D., “Cancer and Coronary Artery Disease Among Seventh-day Adventists”, Cancer, t. 12, N.° 5, septiembre-octubre, 1959.MDS 337.17

    El Estudio en 1974 de Incidencia Adventista. Este cuestionario enviado a 63.350 familias adventistas en California enumeraba “348 variables que cubrían características demográficas, socioeconómicas y de creencia y práctica religiosa; historias médicas de familias y personales; y patrones de nutrición, de uso de drogas y de ejercicio”. 197 Martin Strahan, Harley Stanton y Gary Fraser, “Adventist Health Studies”, en P. William y Yvonne M. Dysinger, editores, Adventist International Medical Society: Health Evangelism Study Guide (Siloam Springs, AR: Creation Enterprises International, 1991), cap. 8, p.4Los resultados continúan confirmando los beneficios positivos de salud del mensaje de salud adventista expuesto por Elena de White un siglo atrás. 198 Los hombres adventistas viven 8,9 años más que la población en general; las mujeres, 7,5 años más. Los hombres adventistas vegetarianos viven 3,7 años más que los hombres adventistas no vegetarianos. — Ministry, septiembre, 1989, pp. 24-27. Note también F. R. Lemon, J. W. Kuzma, “A Biologic Cost of Smoking: Decreased Life Expectancy”, Archives of Environmental Health, 1969, 18:950-955MDS 337.18

    Estudios europeos confirman estos dos estudios adventistas. En Noruega, en un estudio de 17 años que cubría a todos los adventis tas de ese país, se llegó a la conclusión en 1981 que los adventistas noruegos disfrutaban aproximadamente de los mismos beneficios que los adventistas de California. El estudio confirmaba la observación de “que ni los grupos sociales ni la selección geográfica explican la ventaja de salud observada entre los noruegos adventistas del séptimo día” y que “el estilo total de vida promovido y seguido generalmente por los adventistas del séptimo día explica los resultados que se observaron”. 199Ibíd., 25 de junio, 1981.MDS 337.19

    La Oficina de Registro del Cáncer en Dinamarca, con sede en Copenhague, informó en 1982, después de un estudio de 35 años, que sólo uno de cada diez adventistas contrajo cáncer, mientras que el índice para la población danesa fue de una persona de cada cuatro durante el mismo período. El director médico principal del Registro del Cáncer dijo “que, sin ninguna duda, los adventistas estudiados en la investigación corrían un riesgo mucho menor de desarrollar cáncer que la persona promedio. Su riesgo era un 70 a 80 por ciento menor que el de la población danesa en general. 200Adventist Review, 2 de diciembre, 1982.MDS 337.20

    En 1983 un estudio holandés informó que había una ventaja de expectativa de vida de 8,9 años para los hombres adventistas y de 3,7 años para las mujeres adventistas. 201 J. Berkel y F. de Waard, “Mortality Pattern and Life Expectancy of Seventh-day Adventists in the Netherlands”, International Journal of Epidemiology, 12: (1983), pp. 455-459.MDS 337.21

    Un estudio polaco informó en 1985 que los hombres adventistas tenían una ventaja de 9,5 años y las mujeres adventistas una diferencia en su favor de 4,5 años. 202 W. Jedrychowski, A. Olma, B. Tobiassz-Adamczyk y P. Gradzikiewicz, “Survival Rates Among Seventh-day Adventists Compared With the General Population in Poland”, Scandinavian Journal of Social Medicine (1985), 13:49-52. (Este estudio fue pequeño; en él se analizaban estadísticas de sólo una iglesia urbana.)MDS 337.22

    Principios de la Sociedad Norteamericana del Cáncer sobre la Dieta, la Nutrición y la Prevención del Cáncer, 1996. Sus cuatro principios básicos eran: 1. Elegir la mayor parte de los alimentos que usted come de fuentes vegetales. Comer diariamente cinco o más porciones de frutas y vegetales. Comer otros alimentos procedentes de plantas, tales como pan, cereales, productos de granos, arroz, pasta o frijoles (habichuelas, judías) varias veces cada día. 2. Limitar el consumo de alimentos altos en grasa, particularmente los de origen animal. Elegir alimentos bajos en grasa. Limitar el consumo de carnes, especial-mente las carnes altas en grasa. 3. Ser activo físicamente: lograr y mantener un peso saludable. Hacer ejercicio moderado por lo me- nos durante treinta minutos o más en la mayoría de los días de la semana. Permanecer dentro de su límite saludable de peso. 4. Limitar el consumo de bebidas alcohólicas, si es que bebe algo. 203 CA/1996, pp. 326-327.MDS 337.23

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